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Por el acceso equitativo a los alimentos

El consumo de alimentos de origen animal dificulta el acceso a una alimentación saludable a amplios sectores de la población mundial, mientras que las alternativas vegetales, contribuyen a la seguridad alimentaria y permiten aumentar significativamente la disponibilidad de proteínas y calorías, particularmente entre las poblaciones con mayores carencias.

Más del 50 % de la producción mundial de proteínas se destina a alimentar animales.

Esta producción contribuye de manera directa a dificultar el acceso al alimento a millones de personas.

Más del 50% de la producción mundial de proteínas se destina a alimentar animales. Esta producción dificulta el acceso a una alimentación saludable a amplios sectores de la población mundial, mientras que las alternativas vegetales, contribuyen a la seguridad alimentaria y permiten aumentar significativamente la disponibilidad de proteínas y calorías, particularmente entre las poblaciones con mayores carencias.

Según muestra un informe de la FAO, si bien la producción y demanda de productos cárnicos ha crecido a nivel mundial, el acceso a los mismos es desigual y está fuertemente marcado por los niveles de ingreso. Al mismo tiempo, el consumo de proteínas provenientes de cereales tiende a disminuir a medida que aumenta el nivel de ingresos de los países, porque van reemplazándose por un mayor consumo de carne. 

 

Las políticas que fomentan cambios en la alimentación hacia dietas más centradas en plantas también beneficiarían a la economía. Un informe conjunto de la Organización Internacional del Trabajo y el Banco Interamericano de Desarrollo reveló que una transición hacia una economía de emisiones netas cero en América Latina y el Caribe, impulsada principalmente por una transición de dietas con alto contenido de carne a dietas más basadas en plantas, daría lugar a la creación de 15 millones de puestos de trabajo.

De todas las calorías y proteínas vegetales utilizadas para alimentar ganado bovino, solo 3 % se convertirá en calorías y 5 % en proteínas para consumo humano directo.

A su vez, estos animales serán monopolizados y consumidos por los sectores sociales económicamente más desarrollados. El cultivo de alimentos exclusivamente para el consumo humano directo podría, en principio, aumentar la disponibilidad de calorías a nivel mundial hasta en un 70 %.